Historia

UNA CIUDAD LLENA DE HISTORIA

Cruce de caminos...

Poblada desde la prehistoria y cruce de caminos de diferentes culturas, Molina de Segura te ofrece algo más que historia.

Restos íberos, villas romanas y fuero musulmán, un paseo por la ciudad te trasportará a tiempos pasados, historias y personajes que forjaron una tierra donde nació la Cuna de la conserva vegetal.

Ven a sumergirte en la época medieval de la villa de un modo interactivo y divertido con los últimos avances tecnológicos y conoce nuestro glorioso pasado conservero que han convertido a Molina de Segura en una de las ciudades más industrializadas del país.

Primeros Pobladores

Un clima muy benigno y suaves y fértiles tierras han posibilitado que el ser humano frecuente este territorio ya desde la prehistoria. No en vano, algunos de los hallazgos paleolíticos más importantes de la región se han encontrado en Molina de Segura y es posible contemplar restos arqueológicos de este período en una visita al Museo de Carlos Soriano situado en la pedanía ribereña de el Llano.

2,5 millones - 10.000 años a.C

El Fenazar, Los Valientes, Rambla Salada o la Fuente Setenil son lugares del Paleolítico en los que se han encontrado, lascas, sílex, raederas y cerámicas hechas a mano. Es la época del hombre de Neanderthal.

El Eneolítico y la Cultura del Argar

Evidencias constructivas, molinos barquiformes, cerámicas, tulipas, herramientas de sílex… aparecen en cerros junto a ramblas de la Sierra del Lugar y la Pila muy cerca de recursos naturales.

La Cultura Ibérica

Esta cultura tan importante para el sureste peninsular es una de las más abundantes en el municipio. Pequeños poblados y cerámicas se han encontrado en el campo molinense y en el Barrio del Castillo.

Vestigios Romanos

Si bien es cierto que los antiguos romanos no erigieron una ciudad en nuestro municipio, si construyeron 3 importantes calzadas, que lo atravesaban de este a oeste y de sur a norte así como numerosas “villae” y granjas dedicadas al cultivo de la tierra.

Retazos de una época que han llegado hasta nuestros días para contarnos historias de uno de los mayores imperios de la antigüedad.

Yacimientos

Se dan por todo el término distribuidos por lo que conocemos como Campo de Molina e incluso en el Barrio del Castillo, que ya empieza a poblarse en ésta época, y en ellos se han encontrado fragmentos de cerámicas hechas a mano comunes y sigilatas (cerámica de lujo) de los siglos II a VIII.

Calzadas

Geógrafos árabes del siglo XI y XII, Al- Udrí y Al- Idrisi, describen antiguos caminos de comunicación romanos utilizados también en época musulmana como la vía romana principal, más tarde medieval, que recorría el valle del Segura y que conectaba Cartagena con Complutúm (actual Alcalá de Henares) y dos secundarias (actus).

Un nombre para una “mansio”

El nombre de Mulinat (Molina), que no es árabe sino de origen latino con el significado de cerro amesetado, se atribuye al primer poblamiento romano.

Molina Medieval

Con una situación privilegiada, en lo alto de un cerro junto al valle del Río Segura y frente a la desembocadura del Río Mula, erigieron los árabes un castillo de importancia capital en época medieval por el papel que jugó siempre como puerta y defensa de la ciudad de Murcia desde el camino de Toledo.

El Hins aparece ya en escritos en los siglos X y XI y dio lugar a una ciudad andalusí sobre la que se asienta el actual Barrio del Castillo, poco poblada pero estratégicamente muy importante. Además se han localizado numerosos yacimientos en el campo de Molina que coinciden en muchas ocasiones con anteriores romanos e ibéros, pequeños asentamientos que servían para la explotación agropecuaria de la tierra.

El Alcázar

Recinto fortificado erigido a cal y canto y tapial sobre un punto culminante donde se alojaba el poder, al haber podido intervenir arqueológicamente únicamente sobre el espacio ocupado por el Mirador del Castillo y la casa de la Maita.

La Villa

Hábitat urbano propiamente dicho, donde se desarrollaba la vida cotidiana, también amurallado tenía un amplio foso de más de 7 m de anchura y 2 de profundidad que dificultaba el acceso del enemigo a la ciudad. Con defensas y estructura similares a los de lugares mucho más importantes como la propia Murcia.

Carta de Privilegio

El señorío

A finales del siglo XIV Molina con fortaleza, jurisdicción civil y criminal, mesón, horno, taberna, servicio de moros y judios, salinas, almazaras, derechos sobre regadíos y secanos, pastos, montes…, aunque con un alcázar ya maltrecho, pasó a formar parte del patrimonio familiar de los Fajardo quienes, crearon un mayorazgo refundado por los Reyes Católicos y llegaron a ser marqueses de los Vélez.

Cuna de la Conserva Vegetal

La conserva vegetal, que tan importante fue en la localidad, se constituyó durante el pasado siglo XX, en la base principal sobre la que Molina fue creciendo y convirtiéndose en la ciudad que es actualmente, pasando de una economía fundamentalmente rural a un referente industrial con un desarrollo sin igual, cimiento sobre el que se asienta hoy.

De la mano de los conserveros, grandes emprendedores pioneros, casi artesanos que, convertidos en profesionales, llevaron el nombre de Molina de Segura por los cinco continentes, con productos de excelente calidad, y con el trabajo, esfuerzo e ilusión de miles de personas nacidas en el municipio o llegadas de otros lugares, se posibilitó la gran transformación de Molina de Segura.

Así Molina de Segura resume el desarrollo histórico de la industria conservera vegetal de España durante el siglo XX, desde unos sencillos y artesanos inicios, a una eclosión industrial auspiciada por una clase industrial emprendedora que lo convertiría en referente nacional e internacional de una actividad que sería su seña de identidad, hasta que a finales de esa centuria el declive, la reconversión y la crisis asolaran la misma.

Actualmente como emblema de nuestro esplendoroso pasado conservero aún se erigen las chimeneas de 7 importantes factorías diseminadas por la ciudad junto a las cuales el visitante puede contemplar diversas esculturas realizadas por artistas contemporáneos de prestigio así como multitud de ingenios que salpican toda la periferia del área del cultivo, como norias, acequias, brazales, molinos, etc.

Principales empresas

La Molinera, Prieto, El Gladiador, Maximino Morena, Alcurnia, Sandoval, Espallardo, La Abundancia, Juan Rodríguez Plaza, El Balón, La Rubia y El Paraje, algunas con plantillas de varias cientos de trabajadores, se convirtieron en auténticos líderes nacionales del sector e incluso a nivel europeo.

Las fabricantas

A partir de los años 60, el 90% de las plantillas estaba conformado por obreras de la localidad y llegadas de multitud de municipios de la Región de Murcia y de otras limítrofes, que con su tremendo esfuerzo contribuyeron al sustento de sus familias y al engrandecimiento de sus empresas, impulsando el desarrollo económico y social de todo un pueblo.